Hay una razón por la cual hablo tan rápido, aunque parezca un hecho aislado.
Hay una razón por la que adoro las palabras, sobre todo si me dejan el tiempo para hablar.
Hay una razón por la que adoro hablar de noche: el tiempo y su sol ratoncito corredor se detienen y entonces la melodía y los silencios de los discursos pueden extenderse mientras las horas y la vida descansan.
Me llamo Melissa, pero nunca me ha parecido nombre de poeta. ¿Qué es un nombre de poeta? para comenzar.
No tengo la más mínima idea. Tengo imágenes de un paraíso perdido que me persiguen y no encajan con mi nombre, que hacen de este mundo un simple olor a saliva caliente de todo un día, siempre ligeramente incómodo.
Un nombre de poeta es, como me dijo una persona adoradísima, como los que Lovecraft usó para sus criaturas.
Yo sí dejaría a Lavinia bañarme en hidromiel, a Azathot redefinir mis dimensiones, como le ocurrió a Ymir. Yo no me resistiría a que Azathot calmara la sed de de los leopardos y las ovejas con el oxígeno que corre en mi sangre ahora, sangre que pareciera más mito que vida corriente en mis venas oliva.
Lo bueno es que parece que ni Lavinia ni Azathot existen y yo no soy Ymir, yo estoy viva. Yo soy el leopardo y soy la oveja. Soy la oveja huyendo y soy el leopardo con la cola colgando de una rama en el árbol más alto luego de un festín, insatisfecho.
Si mi sangre fuera ríos, lloraría lo que Ymir llora por el sinsentido por el que su muerte tuvo lugar. Extrañaría la calma de escuchar mi sangre subir como la marea y bajar como fertilidad y rodear y colorear y calentar. Si fuera Ymir, también extrañaría la vida.
Extrañaría mi hogar en medio de la nada, donde comenzó el universo.
Pero bueno. Melissa, pues. Cruz Nicoletti. No tengo la creatividad suficiente para un seudónimo que quiera mantener para siempre. Por ahora, Myth está bien.
Por cumplir 20 años.
He entregado mi vida al juego y al conocimiento desde que tengo memoria, a la agudeza, a la ligereza, a constantemente medir y retar mis propios límites, volver a medirlos.
A las letras, les he entregado toda experiencia desde los 13. Como fantasía primero y, eventualmente, como una extensión de esas imágenes que parecen una muy específica pantalla blanca frente a mis ojos: nunca veo más allá, nunca veo más acá y entonces estoy en ningún lugar. En veinte lugares, todo al mismo tiempo. Sin estar del todo. Tan, tan harta de una sola conciencia.
Tengo el sueño de convertirme en poeta, de hacer filosofía desde la radicalidad sensorial, la conceptual, si es que tiene un sentido. De escuchar sólo silencio, de no hacer ningún sentido y que el sentido entonces se invente a sí mismo.
De que el amor me vea recostada en su cama, siendo más absoluta que él y se enamore de mí. De que la vida me vea morir y tengo ganas de burlarme de mis sueños, también.
Porque no sé manejarme sin esa amargura.
Creí que tenía sentido crear este blog, por más risible que pueda ser lo que pienso.
Siéntete libre de lo que sea que quieras hacer menos, evidentemente, lo que esté mal hacer.
<<3
- Myth.
Y, por única vez, Melissa. Soku. Nico.
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